1 de enero de 2008

Inspirado en "De Gorilas Y Sementales" revista H

Los hombres tenemos uno de dos problemas con la "expresión" de sentimientos:

a) No lo hacemos. Así de simple, no sabemos, no nos educaron para eso, es algo que viene de nuestros ancestros, no podemos hablarle a nuestras mujeres de manera bonita para expresar lo que sentimos, porque los cavernicolas no decían "hola estimado mamut, espero no ofenderte, pero estoy a punto de matarte para darle de comer a mi esposa e hijos que me esperan hambrientos en casa". NO SEÑORES! Uga, uga! Lo matábamos! Uga, uga! Lo tirábamos en casa y uga, uga! Esperábamos una cena deliciosa. Esta en nuestro ADN.

b) Lo hacemos de mas. Algo tan tonto como común, a pesar de ser cavernicolas aprendiendo a salir de la cueva, a veces caemos en un idiota amorismo que deriva en enfadosas llamadas telefónicas en las que podemos pasar horas sin decir nada, enfadosos post-its atascados hasta en el mofle del carro tu chava, enfadosos abrazos y besos todo el día, en todo lugar y lo peor, enfadosos arreglos florales que terminan haciendo parecer su cuarto mas un invernadero o una reserva de fauna mundial. SI SEÑORES! No lo nieguen, lo han hecho. Y lo han hecho mas de una vez. Tristemente, también esta en el ADN.

Total que, somos o no somos? Si le das poco, que le das poco, si le das mucho, que le das mucho. Y cuando buscas un punto medio, ya no tienes con quien...

Por eso digo, seamos igual... Mantengamos el cavernicolismo y el amorismo, pero mediados pa' no resultar desinteresados ni enfadosos. Porque creanme, nomas se hacen, pero siempre se dan cuenta... Esta en su ADN.
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