21 de junio de 2009

Julian Herbert

I
Yo soy el imbecil que creyo que ir a Paris no seria necesario. Ahora paso mi vida comprando baguets y queso y vino tinto, y voy a todas las fiestas de bienvenida que organizan mis amigos, y he visto siete veces Casablanca.
-Siempre nos quedara Paris -dice alguien.
II
Mi novia le sonrie, entre timida y fascinada. Le sonrie con esa primorosa dentadura que a veces lava con mi cepillo azul.
III
Me pregunto si tambien esta vez lograre enderezarme, dejar de ver el techo, meterme un par de rayas que me rehabiliten de este pason de simple vida. De pronto quisiera estar a miles de pies sobre el atlantico, tomando cervezas Heineken y viendo peliculas danesas sin subtitulos, moviendome a 800 kilometros por hora.
Publicar un comentario