17 de junio de 2009

Luis Enrique Zapata

-con todo respeto, amigo.

Nacio el __ de ___________ de 19__ en _____________
Experimenta, a veces, momentos de lucides que lo extraen de su siempre presente melancolia para escribir. Rapero por conviccion, escritor por no encontrar otra forma de escupirle la cara a la vida de regreso, estudia la carrera de derecho desde el año 20__.

Utilizando el graffiti como principal medio de expresion durante muchos años, descubrio su antipatia, cercana al odio en contra de su alter-ego (que me reservo por razones personales). Luis Enrique Zapata, quien no tiene respuesta a la pregunta "como prefieres que te llamen?" se describe a si mismo como "un aburrido activo o un divertido pasivo". Los tatuajes de su pantorrilla son un diario de las etapas de su vida mas significativas como patinador y graffitero, y muy proximamente, la molecula del cafe, dara significado a su etapa de adicto a esta bebida, y para mi, de su etapa mas prolifica como escritor.

Por ser uno de mis amigos mas cercanos (no por convivencia, sino por entendimiento), he tenido la oportunidad de entrevistarlo, diria yo, demasiadas veces, cosa que no he logrado nunca por lo distraido de mi personalidad y lo desentendido de la suya. Sin embargo no logro pensar en una pregunta que pudiera no haber escuchado antes y de la cual, su respuesta pudiera no ser sorprendente.

El de la barba, el calvo, ese que soy yo, se quita cualquier titulo y revestidura que se le pueda dar como escritor cuando lee a Zapata, el de la modernidad clasica, que no debe ser nunca confundida con la nueva modernidad, esa que irresponsabiliza al escritor. Se sabe (o deberia saberse) provocador de sentimientos, incitador de motivos, valvula de escape literario cuando escribe.

Es literatura, ensayo, mezcla, experimento, melancolia. Se enamora, igual que yo, de manera facil y arbitraria y justo como a mi, le resulta casi imposible desenamorarse, lo cual provoca casi en su totalidad que los textos que publica sean cercanos a la imposibilidad de interpretacion cuando son leidos por otra persona que no sea a quien van dirigidos, por esto mismo, invita demasiado a la imaginacion de historias que revelen el surgimiento de cada idea.

Su mundo, plagado de duendes y hadas, sobretodo hadas, parece cansarse a veces, de ser perfecto y rosa, para volverse gris y pintar una atmosfera en la que el aire puede palparse.
Sistematicamente escribe para la mujer, objeto de su repudio y deseo mas intensos. Por ironico que parezca, las ama y las odia del mismo modo (y con la misma frecuencia) que ellas le prometen amor y acto seguido, lo desprecian.
Partir del punto cero en el que sabes que lo lees, es siempre garantia de terminar con la garganta hecha un nudo, la boca abierta o los sentidos aturdidos. Por momentos parece un sindrome, una enfermedad grave su forma de usar metaforas, que por otro lado es lo que provoca el engatuzamiento en su escritura.

Martir de si mismo, Luis Enrique Zapata aburre lo mismo que una montaña rusa y divierte, provoca e invita del modo que lo hace el mar, desde la arena del cual escribo esta biografia con mi respeto y admiracion totales.

-Alfredo Pineda
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