26 de octubre de 2009

A mi hija

Se que tenemos tiempo sin vernos, que no te he buscado, que ni siquiera he llamado.
No es que no me faltes, es que me falto yo; ¿que clase de padre seria acercandome a ti a medias? ¿Que ejemplo te daria? ¿Que verias en mi? Tu que puedes ver todo tan claro, preguntate ¿que verias en los ojos de tu padre? Si en este momento no tiene nada...

Se que no preguntas mucho por mi porque eres feliz, tambien se que nada te hace falta; cuando yo tenia tu edad tampoco me faltaba nada, porque con un par de amigos y una cama caliente estaba completo y cumplia con mis deberes y rara vez lloraba, porque me enseñaron que llorar era de debiles... jamas dejes que metan esa idea en tu cabeza, yo sigo, a esta edad, llorando todo lo que me aguante cuando niño; llora todo lo que sea necesario, por todo lo que te provoque llorar, nunca te calles, yo me calle tanto que ahora no logro hacerlo y digo todo lo que no dije y, a veces, me meto en problemas por no callarme.

No puedo jugar contigo ahora, porque no siempre la vida es como uno la quiere y no siempre se hace lo que se quiere hacer, por eso no juego ni conmigo. Nunca dejes que te hagan olvidarte de jugar, no importa que juegues sola, juega, brinca en los charcos, raya las paredes, corre por los pasillos, llenate de lodo; veras como tu sonrisa anima a tu madre a no enojarse cuando te vea. Justo ahora te veo, aunque no estemos juntos, en una foto vieja de cuando yo tenia unos 21... eras tan pequeña, con esos ojos grandes que apenas caben bajo tu gorra, volteada, como la de tu padre.

Juega, llora, y nunca olvides por que... guarda siempre en tu recuerdo todas las cicatrices que has visto en tu padre, todas las lagrimas que le has visto llorar, todas las veces que se ha callado, porque tus ojos grandes son los que le obligan a no hablar mas para no meterse en problemas y no terminar llorando por conseguir nuevas heridas que se convierten en nuevas cicatrices; recuerdale siempre jugando contigo, que el guarda en la memoria pesima que tiene, la vez que jugando contigo en sus brazos, le dijiste "papa".

Tu ausencia me pesa mas que la de tu madre, ella es un angel, no tiene un defecto... nadie podria haber traido al mundo a alguien como tu, de no ser perfecta; sin embargo, su ausencia ya no es mia, es del mundo, de los hombres que conoces por temporadas, que vienen como las estaciones del año y terminan por irse. Pero tu ausencia es solo mia y mi ausencia tuya y el futuro incierto y el pasado un tesoro y tu una bendicion y yo, sin adjetivos, el unico que sufre por estas ausencias.

No prometo nada nunca, no puedo. Tal vez eres muy pequeña para entender estas palabras ahora, pero en algun momento entenderas que te debo a ti mis ganas, mis fuerzas, mi aliento; que mi lucha es por ti, y que despues vendra el tiempo de que podamos vernos, de vez en vez, para jugar y llorar y callar... Y demostrarte, no decirte que te amo.

-Tu padre.
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