22 de noviembre de 2009

Rebeca

Antier lamentamos la perdida de una mujer de alegria contagiosa y de sonrisas inevitables.
A mi me toco compartir poco tiempo con ella, pero fueron momentos inolvidables.
Me partio el corazon ver tantas ganas y tanta vida resumidas en una caja tan pequeña.
Rebeca, la señora, se va solo fisicamente porque en nosotros se quedan todas esas emociones que nos compartio.

Las pocas lagrimas que le llore a su entrada a la capilla, no significan que me doliera poco, es que no puedo llorar mas por alguien que se que no querria verme llorar, que le doleria y seguro haria lo imposible por lograr que dejara de hacerlo.

Descansa, amiga.
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