16 de mayo de 2010

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La veo como cierra la puerta y empieza a llorar, acaba de dejar a la niña en la escuela y volver a casa es un fastidio, no lo entiende y deja las llaves sobre la mesa.
En la cocina parece ahogarse en sus propias lagrimas y se prepara algo de comida antes de irse a trabajar; lo dificil no es descifrar como llego hasta este punto sino como es que vive permitiendose estar asi, no lo entiende y deja medio sandwich sobre la barra.
Sube a su carro y maneja maquillandose, nadie entenderia que llore si vieran que lloro, es la mujer perfecta con el esposo ideal y la vida envidiable y tiene pensamientos estupidos sobre como sera su muerte y quien llorara en su funeral, pero mata las ganas de estrellarse pensando en su hija, no puede dejarla sola y por fin entiende algo.
Su dia transcurre como cualquier otro martes:
finge las mismas sonrisas, cubre los mismos dolores con los mismos gestos, le dice que no al mismo tipo que la acosa.
Cuando vuelve del trabajo pasa por la niña a casa de su padre, discuten sobre la decision que tomo de quedarse a vivir con su esposo, y como una niña de 7 años encaprichada de una muñeca, sale de ahi casi tirando la puerta, no lo entiende y deja a la niña en el asiento trasero.


Pone a la niña en la cama y la besa como cada noche para volver a su cuarto y ver que el no ha vuelto y el rio que corre por sus ojos se desborda de nuevo dejandola dormir entre recuerdos de haber sido una niña tan feliz jugando a ser mujer, no lo entiende y deja la tele encendida.
Cuando el se acuesta a su lado, ya de madrugada, ella esta soñando con lo que siempre quiso ser y hacer y con todo lo que amo. Incluyendome.


Fuimos juntos mucho tiempo, pero pareja oficial con un titulo, solo un par de horas, las mas cortas.
A veces, cuando hablamos, siento un poco de dolor por haberla dejado pasar y estoy casi seguro de que ella tambien piensa en como hubiera sido. Me atreveria a decir que cree que seguiriamos juntos.
Porque, aun al dia de hoy, no tuvo un enamorado tan fiel ni un amante tan devoto, no lo entendio y me dejo parado sobre mis propios restos.
Con el temor de volver a verla y comiendome las uñas, le hablo de encontrarnos de nuevo. Ilusiones puras. Jamas lo concretamos. Pero no puedo, no quiero y no debo jamas olvidar aquella mañana en su cama, hace ya tantos años, casi diez, en que, sin estar dentro de ella, sin sexo, fuimos felices haciendo el amor. 

Y me dijo adios.
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