28 de julio de 2010

El hombre que me enseño mi futuro

El fin de semana pasado vi el futuro que anhelaba para mi mismo, en otro hombre. No me gusto. Era horrible.
Veran: yo queria llegar a cierta edad (35-38), en solitario para mantener la frescura de la busqueda, con otro divorcio que tuviera las heridas, nuevas o viejas, abiertas y casi aun sangrando y con todas las ganas de largarme a algun lugar, seguro con playa, seguro Vallarta, a morir bebiendo.
"Morir bebiendo" me parece una de las expresiones mas romanticas del planeta.

Despues de ver la soledad de frente, la vida es muy rara y la ves desde una perspectiva muy diferente... pero hay de soledades a soledades... y la mia -y creo que la de Zapata tambien- es una soledad por eleccion que podria acabar si bajara un poco los estandares de lo que quiero y simplemente me dejara llevar por unos ojos, un culo o unas tetas agradables, sin embargo no lo hago, me gusta el contenido.

Vivi de cerca un delirio de persecucion increible, un terror a no estar viviendo que lo obligaba a vivir de una manera extrema y casi absurda, aires de grandeza que tal vez no tenian otro motor que el miedo y la soledad que se lo comian por dentro.
Sin embargo, tal vez por morbo, me quede con el hombre hasta el final, hasta que por fin a la 1 de la tarde me dejo en mi casa, despues de darme un par de telefonos para comunicarme con el y con otra persona. Bebimos como hermanos, toda la noche, toda la mañana.

Aprendi algo muy grande: es momento de reordenar las prioridades y planes de mi vida y empezar a caminar para otro lado, porque este camino, por el que voy, no puede llevarme mas que a ese futuro que vi reflejado en el. Y que no quiero para mi.
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