26 de octubre de 2010

La noche

Lo primero que me pidio, aunque fue dificil otorgarselo, tenia sentido y lo entendi: "deja de desvelarte escribiendo".
Y es que me daban las 5 o 6 de la mañana escribiendo y tenia que levantarme a las 8 para trabajar y era algo dificil rendir al 100%

Luego, sin escribir de madrugada, senti que perdia el toque, asi que vino la siguiente peticion: "ya no fumes tanto".
Despertaba todos los dias para besarle con la cruda del cigarro y era una odisea hacerlo.

Cuando baje mi dosis de tabaco, subi mi dosis de alcohol, solo me pidio: "toma conmigo, no te vayas a otro lado".
Medio lo entendi y medio no, pero intente por lo menos...

Sin salir a beber solo, sin fumar tanto, sin escribir de madrugada... "¿que hago yo en este infierno?" alcanzaba a preguntarme a mi mismo. Y lo unico que respondia era: "seguir a ese angel, mi hermano, amarrate a sus alas".
La neurosis iba subiendo, pero la veia sonreir cuando pasaba mas tiempo pegado a ella y menos pegado a la computadora, los libros o los cuadernos.

A punto de reventar, dije que si cuando me pidio que dejara de tomar del todo. Me sentaba a escribir algo y ella queria platicar, contarme el dia, que su madre no queria saber de ella, que si su hermano y la bomba atomica... "deja de escribir".
Me lo exigio de tal forma, con el fuego en los ojos que solo tiene una mujer, que no tuve mas opcion.

Explote. Asi nadamas. Simple. ¡Boom!

En ese momento entendi que no nos amabamos, que la casa le quedaba grande al sentimiento, que sus amores por mi no eran mas que costumbres y caprichitos, que la muy hija de puta de la costumbre logro que poco a poco fuera dando concesiones y regalando permisos para limitar mi creatividad y mi libertad.

"Deja de menstruar" grite con una voz que no me conocia ella. Con el fuego en los ojos que solo pocos tenemos. Sali, compre un 8 de Tecate light, dos cajetillas de Camel, volvi a casa, abri mi computadora y escribi y escribi. La escuche decir algo pero sin prestarle atencion, sabia que estaba llorando pero no lo entendia. Lloro por mucho tiempo antes de que la escuche hablarme.

Cuando volvi de mi mundo eran las 10 de la mañana y yo habia pasado la noche escribiendo, fumando y tomando sin saber que era lo que me habia dicho entre lagrimas. Busque debajo de la cama, en los cajones de la cocina, empece a desesperarme, grite muy fuerte, me corte con el filo de una lampara el dedo del pie... busque volteando la casa y ella no estaba alli. Ni su ropa, ni una nota, ni mi perro.

Y segui escribiendo...
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