19 de octubre de 2010

Mar

Me hundo en el vaiven de tus caderas sin salvavidas,
me juego el cuello en las mareas de tu sexo.

La luna brilla mas en esta inmensidad de tu noche,
aferrado a tu cuerpo como el tronco que me mantiene a flote.

¿Es esto un naufragio?

Porque a mi no me lo parece.

Aunque perdi el bote luego de soltar las amarras no me siento perdido,
desprecio el momento en que pense que el camino era recto e iluminado.

Flotando en medio de la nada nos pienso inmensos tambien.
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