8 de noviembre de 2010

Nuestro amigo.

Siempre fue el mas tranquilo, el menos valiente; para el, la braveria no tenia sentido, decia que evitar una pelea era ganarla.

Se sentaba con un vaso de whisky en las rocas y siempre, a pesar de ser un tipo chistosisimo, tenia algo inteligente que agregar a las conversaciones y pasaba de una a otra sin perder el hilo de alguna. De lo unico que no hablaba era de musica, secretamente sabia mucho, pero toparse con alguien que no supiera tanto y quisiera enseñarle mal las cosas que el sabia, le parecia muy molesto.

Alguna noche de algun dia cualquiera, el alcohol se le subia a la cabeza y tocaba un par de canciones en guitarra, las unicas que sabia; luego se iba con la chica a la que se las dedicaba. Usualmente una con novio. Casi siempre uno con el que los demas terminaban peleando cuando el incauto se daba cuenta de que le habian estafado y el unico que faltaba era el.

Detras de un gran fiestero siempre hay un gran amor frustrado y el no era la excepcion, habia tenido una esposa, pero eran muy jovenes y hay cosas que no se pueden tomar a la ligera y el lo habia hecho. Las noches que no terminaba recordandola eran noches que parecian incompletas, se sentia en el ambiente un vacio y en su mirada podias ver algo perdido.

En la ultima fiesta que lo vieron, estaba con una morena increible de piernas largas y pechos perfectos, con una soltura para hablar envidiable y musicalidad en su cadera. Se besaban con la confianza de unos viejos que tienen una vida entera juntos pero con frescura, como quinceañeros que ansian perderse en la oscuridad; cuando aparecio un tipo que nadie conocia, al parecer, el novio de la chica.

Sin hacer mucho ruido, salieron juntos dejandola adentro del lugar. No quiso que nadie lo acompañara. Subieron a un carro y desaparecieron en la noche. Despues de media hora que parecio media vida, el telefono de la chica sono y con una sonrisa en llanto salio corriendo de la casa, subio al mismo carro y arrancaron a toda velocidad perdiendose de nuevo. Esta vez con ella al volante.

Hay muchas versiones de lo que paso, pero nadie sabe que fue en realidad. Lo unico concreto es que nadie volvio a saber de el. Un amante del exilio como el, seguro huyo a alguna playa, cambio su nombre y seguira teniendo problemas de alcohol y faldas, escribiendo cuentos raros con su nueva identidad y vida.

Pero esa es solo mi version... ¿quien soy yo para venderles historias de las que nadie sabe nada?
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