25 de abril de 2011

Mounstro

Aquel mounstro asomose por la ventana. Yo estaba sentado frente a mi mesa de noche y escribia un par de cosas, nada relevante, ejercicios de escritura para ser exactos, cuando senti la respiracion enorme que empañaba la parte baja de mi ventana.

Era inmenso. Mis ojos no alcanzaban para verlo completo.
Con una de sus garras despedazo mi ventanal con todo y protecciones de acero, mientras que con la otra intento alcanzarme y yo pegue un brinco que parecio eterno. Mi puerta, que abre hacia adentro, estaba atascada con la cama y yo no tenia escapatoria alguna.

Pude esquivarlo lo suficiente para pensar que tal vez se aburriria y se iria de ahi y yo podria seguir mi vida como si no hubiera habido un mounstro. Sin siquiera contarlo, joder, que nadie me creeria. Por momentos parecia cansarse y veia una luz de esperanza; incluso estuve escondido en el closet un par de dias, pero su olfato era increiblemente poderoso y lograba encontrarme de nuevo y me atacaba sin piedad.

Como pude, logre defenderme con lo pedazos de madera tirados de las puertas del closet, despedazadas por el ataque. Ya no sabia cuantos dias llevaba sin comer; mi cuarto estaba hecho añicos y mi voluntad a veces flaqueaba, pero de pronto pensaba en alguna que pudiera darme animos de salir de ahi... ya fuera Noemi, Fernanda, Laura, Monica o yo que se cuantas mas. Pero ningun pensamiento lograba mantenerme despierto ya. Tampoco sabia ya cuantos dias llevaba sin dormir pero eran muchos o se sentian muchos y la desesperacion me volvia loco.

En ese punto fue que comence a rendirme, me deje caer cada vez mas veces, incluso pense en saltar por la ventana y correr como desesperado y que tal vez, con un poco de suerte, no me veria o, por lo menos no me alcanzaria a atrapar.

Todo fue en vano. Desfalleci. Aun estaba despierto pero mi cuerpo no respondia, no podia moverme, las ordenes que mi cerebro mandaba no eran acatadas por ninguno de mis musculos y nervios aun vivos. Despues de un par de horas de sueño consciente, mi esperanza volvio al cuerpo. Habia pasado ya bastante tiempo y no habia sido comido. ¡Que va! tal vez al no ver que luchaba mas, se habia perdido la diversion e iba a dejarme ahi tendido. De pronto una de sus garras atraveso mis muslos en estocadas limpias y rectas, me levanto y me saco del cuarto, me olfateo casi con burla y cuando pude abrir los ojos, mas por el dolor que por las ganas, pude ver su boca abriendose. Cerre los ojos para no ver lo que sabia que sucederia cuando cerro su mandibula exactamente en mi pecho. Uno de sus colmillos afilados partio por la mitad mi corazon y quede en shock, inmovil pero aun despierto, sintiendo la sangre correr por mi cara.

Fue lo ultimo que supe del mundo antes de que la soledad me hiciera su bocadillo dominguero. Y ahora, con las piernas deshechas y el corazon partido, vivo en su vientre sin salida.
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