21 de septiembre de 2011

Hablando

Que diferente es esta ciudad sin ella.
Antes era no verla y saber que estaba cerca, a un tiro de piedra, a un mensaje de texto.
Ahora no verla...

No verla significa kilometros y kilometros de carretera, montones de millas aereas o como se llamen. No verla es quedarme en mi lugar pero verlo desde afuera, sin color, sin ganas.

¡Ay de mi!

¡Ay, Noemi!

Y si hablo de esto asi de abierto es porque me he enamorado mil veces y no esta ella para verme y sonreir y sentirse feliz porque me enamore de nuevo y pude ser feliz y no me chingo para el resto de las mujeres.
Tengo un capital amplio. Soy mi propio socio. Ella seguro, ahora mismo, esta recostada en el pecho de algun hombre con el que haya pasado la noche y a mi me vale madre, pero como la quiero. Eso es todo.

Le ame sin sur y ese fue el problema... ahora no se que se hace con esta ciudad sitiada, vacia, gris y miope, en la que no hay mas que ella, aunque ya no este aqui, aunque se haya ido y yo con la camisa arrugada, mis pasos chuecos y mi barba larga y apasionada, enmohecida e ideatica.

¡Ay de mi!

¡Ay, Noemi!

¡QUE CHINGA NOS ACOMODASTE!

Si no te odiara tanto te amaria como cuando te ame y te buscaria como cuando te busque aquel Abril, aquel Marzo.
Que distinta me reulta esta casa, estas paredes, esta cama, mis propios tennis... solo queria decir te quiero en este texto divagado totalmente sin pensar.
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