11 de abril de 2015

Adios (parte 7)

Agosto, 2010

Laura:

Esto te parecerá muy tonto a estas alturas. Estoy a punto de cumplir 36 años y no he faltado a esta playa un solo Agosto desde que te conocí. Deberías verla ahora, es espantosa.
Toda mi familia se ha ido distanciando desde que mis padres murieron. Nada es lo mismo. Yo ni me acerco a mis hermanos que, a su vez, no se atreven ni a levantar el teléfono para saludarme por que saben que ya no me importa, que todo lo que tengo es escribir. He llegado a convertirme en mi propio jefe trabajando aquí y allá en publicaciones de cualquier tipo; historias para revistas, columnas para periódicos, chistes para redes sociales, criticas para blogs.

Mi hija ha cumplido ya sus 18, es una mujer hecha y derecha. La veo, por su propia decisión, un par de veces al mes, somos buenos amigos y comemos en lugares muy variados. Ella me cuenta de la vida, me pone al tanto en cuanto a música actual, me enseña términos que ahora los niños usan para hablar y se ríe de mi cuando los utilizo. Yo, por mi parte, le invento historias maravillosas de mi vida, por que mi vida ha sido un aburrido subibaja que poco tiene de interesante para contarse de verdad.
Mi hijo tiene 9 años y es muy inteligente, creo que venia listo para esta vida. Te sorprendería escuchar los increíbles comentarios de intelecto de 15 años que hace sobre las cosas a tan corta edad. Me recuerda a su madre, me sorprendían mucho los comentarios de intelecto de 15 años que hacía a su edad.

Tu debes estar feliz. Me gusta imaginar eso. Tengo una foto de la playa en mi escritorio. El sol se está metiendo al mar y hay 2 niños jugando con una mujer que se asemeja a ti pero un poco mayor. Fue curioso por que ella pensó que le tomaba fotos a sus hijos en la playa esa tarde y, de vez en cuando, me disparaba una mirada asesina, seguro pensaba que intentaba secuestrarlos o que se yo. Siempre imagino que eras tu y que me mirabas para reconocerme y que el destino estaba jugando con nosotros pero ella era mayor y deseche la idea.

A fin de cuentas vine a decirte que no vuelvo. Ya que nada me detiene aquí me largo para España con mi único amigo. El muy desgraciado se fue hace unos años, fundo su propia revista independiente y ahora tiene unas 400 personas a su cargo y un dineral para morirse de risa. Me voy a tomar su lugar y el se va a disfrutar de su familia en viajes adonde se les de la gana. Es irónico que la única familia que me quede no sea de sangre y si de corazón.

Siempre pensé que un día te iba a encontrar aquí en la playa. En fin. Hay 11 cartas que se van conmigo a todas partes y que pienso desaparecer de distintas maneras al llegar a Europa. A modo de despedida me llevo esta ultima en su sobre, con todo y estampilla y sin dirección pa' enviarla.

Te quiero.
Siempre te quise.

Jacob.

----------------------------------------------------
Un hombre se acerco a el bordeando la orilla y mojándose los pies en el mar. Sonrió y saludo con la mano como si fueran conocidos. Jacob no tenia idea de quien era pero devolvió amable la sonrisa, cerro el sobre que tenia en la mano y empezó a guardar sus cosas para irse, cuando el hombre se sentó a su lado y hablo:

-Debes ser Jacob.
-Si -respondió dudando-. ¿Nos conocemos?
-Podría decirse. Leí la historia un millón de veces.
-¿Historia?
-La de Laura, ¡no me digas que no te enteraste!
-Parece que no.
-¿Eres el Jacob de Laura?
-Parece que si.
-Bueno. Laura, que en paz descanse, escribió una historia. Se volvió viral. Se publico en todos lados. La gente venia a verte aquí sentado cada año igual que ella antes de morir.

Las palabras retumbaron en su cabeza. ¿Habia dicho "en paz descanse" como cuando alguien esta muerto?
Todo empezó a girar mientras el hombre a su lado hablaba de como había llegado a manos de todo el pueblo y a ser de dominio publico la historia que ella había escrito. "Amor. A secas" se llamaba. 2 cuartillas de pasión según decían. Se había otorgado un par de licencias poéticas, exageraciones y metáforas al escribirla y al final había quedado perfecta. Jacob volvió a la realidad y lo interrumpió:

-¿Como paso?
-¡Como te lo estoy contando! dijo que no se habían acostado pero es obvio que si durmieron juntos...
-¿Como murió?
-¡Ah, eso! -se detuvo bajando el tono de voz-. El esposo.
-Al final se caso.
-¡Con el imbécil mas grande de la tierra! Vivían con lo que ella podía conseguir de su trabajo, el siempre tenia pretextos para no encontrar uno y vivía emborrachándose y cogiéndose a cuanta puta se le acercara. Yo lo vi de cerca por que era mi mejor amiga, hacíamos todo juntos. Ella me presento a mi novio. A ella le debo haber logrado tanto.
-¿Y que fue lo que paso?
-Si, bueno -dudo, en su cara se notaba una pena genuina-. Ella me dio una copia de la historia que había escrito para que le diera mi opinión, soy un excelente critico. Al terminar de leerla iba a devolversela, llegue a su casa, la puerta estaba entreabierta y escuche sus gritos, ella suplicaba que ya no le pegara y el estaba vuelto loco. Intente empujarlo y me golpeo, caí al suelo desorientado pero me recupere, agarre un cuchillo y me le fui encima de nuevo, cuando lo jale del cuello, el arranco el cuchillo de mi mano con un movimiento rápido que hizo que por inercia este se clavara en el pecho de Laura, el maldito me sacudió como si fuera un costal, me golpeo en el estomago sofocándome y volteo a ver a Laura riéndose. Se levanto, me dio una patada en la cara y me dejo desmayado a mi y a Laura desangrándose. Cuando desperté ya era tarde.
-¡Ese imbécil!
-No te preocupes, la vida se ocupo de el. Al salir del departamento iba tan aturdido que un carro lo atropello, haciéndolo girar en el aire y caer de cabeza contra el pavimento, no se dio cuenta de nada, su familia lo interno en un psiquiatrico y solo repite el nombre de Laura mientras babea, totalmente sedado. A veces lo visito para leerle la historia de Laura y tuya. Me resulta terapéutico.
-Si me hubiera quedado...
-Si te hubieras quedado nada hubiera pasado pero todo esta hecho y nadie puede cambiarlo. Me consta que ella disfruto mucho verte cada año sentado aquí, reconocerte. El año que no te veía volvía triste y creía que la habías olvidado pero veo que no.
-¡Claro que no!
-Jacob, ha sido un placer hablar contigo. Tenía que entregarte el original de su historia y me temía mucho no encontrarte jamás pero ella fue muy especifica al escribir. Te agradezco tanto.

El hombre se levanto y se fue caminando lento por la orilla. Jacob pensó que nada era para siempre y no todo pasaba por algo.

Se puso de pie. Se despidió de la playa y jamás volvió.
Publicar un comentario