28 de abril de 2015

De creencias y esas cosas

No creo en dios o en el diablo.
No creo que haya vida despues de la muerte.
No creo que un ser supremo nos esté observando todo el tiempo.
No creo que haya un "malo" que nos tiente a pecar y luego nos castigue por hacerlo. Eso, por consiguiente, lo convertiría en bueno y entonces su proposito se echó a perder.
No creo que a la virgen le ofenda que me masturbe con un pepino por el culo o que me la deje chupar por cuanta boca se cruce por mi camino y que las mujeres se atraganten con mi semen.
No creo que a los santos y los angeles les provoque sopor verte con la morena alta esa que se deja hacer de todo por $1,200 la hora. Si acaso les provocará envidia.
No creo en los estigmatizados, los iluminados ni los contactados que reciben mensajes provenientes del cielo.
No creo que vengan a salvarme de un asesino serial que se meta a mi casa si me siento a rezar en vez de partirle la cabeza con un bat y enterrarlo en el patio trasero.
No creo tampoco -y esto es algo muy importante-, que tenga que sambutirle mis creencias a nadie mas por que, básicamente, pues son mías.
De este modo, saludo a todos los convertidores de todas las religiones del mundo que caminan horas y horas bajo el sol, sudando, quemandose la piel, exponiendose a ser asaltados, con la cada vez mas pobre esperanza de que les abran la puerta y les digan "¡claro, los estaba esperando, pasen!" con una sonrisa.
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